Los manavai habrían surgido como una respuesta adaptativa frente a importantes cambios ecológicos ocurridos en la isla a partir del s. XVI, que conllevaron una sostenida disminución del rendimiento de los campos.
Así, proteger las plantas del sol y el viento, junto con retener la humedad del suelo, llegó a ser un imperativo, puesto que la sociedad isleña dependía para su sustento principalmente de la actividad agrícola. Los manavai representaron un esfuerzo colectivo por enfrentar estas nuevas condiciones en el frágil medio ambiente insular.
En todo caso, y a pesar de la abundancia relativa de estas estructuras, es evidente que se continuó cultivando a campo abierto, como lo demuestra el testimonio de los primeros navegantes que visitaron la isla los siglos XVIII y XIX. Por esto es razonable considerar que los manavai eran estructuras agrícolas especializadas destinadas a ciertos cultígenos, como la caña de azúcar, toa, el plátano, maika, la calabaza, hue, y, sobre todo, el mahute, arbusto con cuya corteza se elaboraba una tela para la confección de capas, taparrabos y otros artículos.